Que rareza escucharte la voz, y eso que sólo era la segunda vez. Y dirás tu, es sólo una voz, tan sólo se trata de no sé, unos timbres, de una cosa en la garganta, allá al fondo a la derecha que vibra, que hace que tú seas tú, que adquieras contorno, que seas.
Y has sido, tan cerca. Que no me ha dado de todo por el cuerpo, porque haya visto lo que tú, me has dicho esta tarde que habías visto, abismos por todas partes con rocas puntiagudas rodeándonos, barrancos has dicho, no me ha dado miedo, porque de repente me hayan entrado ganas de estar ahí contigo, acurrucada en una frase parecida ano te conozco, pero estás tan dentro. No he sentido pánico al ver con claridad que pronto tus abrazos van a ser un destino con techo, y cortinas y sin nada de vergüenza, ni del largo de la falda, ni por mi lengua en tu boca, ni mi mano en tu espalda o en tu miedo.
Que no, que no ha sido nada de eso, no sé que ha sido...
Ha sido escucharte, y todo, se ha resquebrajado. Se han partido julio, y los platos del armario, mis defensas, los cimientos, un autobus que pasaba, yo...
Todo menos todas las ganas de todo de este mundo. Y ahí estoy, y vendrás, e iremos. Ya está todo, todo menos el porqué que a ninguno de los dos nos interesan las cosas que se dedican a estorbar. Y todo por tu voz y un precipicio.
"No abras una tienda, sino sabes sonreír" esto no es mío, es un proverbio chino que he encontrado en uno de los libros que me he comprado hoy. Y es que hace siglos que no leo nada, tengo cinco empezados, sí, pero no hacen que detenga mi paso, mi gana de salir por la puerta y salgo, y miro cosas por ahí, por todas partes, porque tengo, necesito llenarme de cosas, para seguir, para que sigan entrándome ganas de abrir tiendas, Cortes Ingleses, aldis, Ikeas...todo para su precioso jardín y sus no-niños...
Porque, sin ganas de abrir tiendas, no somos nadie y yo menos. Todo esto para decirte que cuando me he comprado uno de los libros, he pensado en ti un poquito, en sí estarías bien, allí tan lejos y tan cerca, en sí no sé...no, creo que no, que no que aunque yo es decir, tú no, que qué vida más rara, que en la contraportada del libro, digo, que me he comprado había tres preguntas...
¿Y si con sólo mirarte pudiera desvelar tus secretos más profundos?
¿y sí con sólo mirarte pudiera sentir con tu corazón?
¿Y sí en un sólo instante fuera posible saber exactamente quienes somos el uno para el otro?
El libro se llama Todo lo que podríamos haber sido tu y yo, sino fueramos tu y yo
Que rara me siento...hacía tanto, pero tanto tiempo, que no me sentía así, que ni siquiera tú me creerías... ni siquiera yo puedo creerme...
martes, 1 de junio de 2010
Hace un calor espantoso. Aquí ardemos. Está como de tormenta, como si fuera a caer esto y lo otro. Llevo dos horas pegada al ventilador, intentando coser un pantalón. He descubierto que es muy difícil enhebrar una aguja en esas condiciones. No me he dado cuenta de porqué estaba siendo tan extremadamente ardua la tarea hasta bien pasado un rato.